martes, 28 de abril de 2015

Un dia en la vida sin ti. (Capítulo 2: minutos distantes y pensamientos ajenos)


¿A quien bienaventurado a horas de madrugada podría estar despierto solo por causa y efecto de una mente incontrolable? ¿Ya no hay decencia ni en nuestro propio pensar?

-          -Tal vez si dejaras de hablar podría dormir un poco, además, es raro sentir como un narrador describe mis pensamientos, ya que… ahora tendré que concentrarme en otra cosa que no sea pensar descontroladamente.

Pues haz lo que deseas, para  eso vivimos cada día  intentan…

-          -te dije que me dejaras en paz, sabes son las 3:45 am y de verdad necesito dormir, ayer no es que fuera el mejor día pero de verdad ¿podrías dejarme dormir?

Solo soy parte de tu mente ahora, reflejos  de tu inconsciente y la  poca coherencia que aun te queda.

-          -No lo eres toda, es mi conciencia, es mi mente, y la coherencia no tiene nada que ver con que no pueda dormir, ¡eres tú! , cutre intento de pensamiento filosófico  ¡y  de por sí muy fuera de lugar!     


¿  Realmente estar fuera de lugar importa ahora?  Estamos hablando de ti, creo que la moral no es muy importante justo ahora que estés hablando contigo mismo.

-      -    Es interesante que lo digas de esa forma, creo que al fin estamos en concuerdo con algo, en fin ya  debería descansar, buenas noches, tu narrador, cerebro, mente o lo que sea, ya estoy viejo para andar pensando idioteces en la madrugada.

 
  

8:30 am; El sol por la ventana, el calor inundando el poco espacio, un ventilador descompuesto y una alarma despertadora con un típico sonido que avisa que el resto del día será igual que al despertar, o tal vez, un poco peor.Levantándose con dolor; Louise  se mueve para cepillarse los dientes, y buscar alguna que otra sobra en su nevera, escuchando los autos en la avenida que rozan los límites de la paciencia en algún momento. Dedica 30 minutos a una ducha aun con la mente en blanco, el agua le relaja y poco a poco el cuerpo empieza a tomar forma.

Una camisa cómoda, pantalones cortos y  sus tenis viejos, es lo único que necesita para lidiar con el calor infernal que se estableció en la mañana. Baja las escaleras lentamente para no sudar demasiado, pero es algo que resulta imposible, aun así intentar no está de más  y la precariedad  siendo usual lo lleva  limpiarse con lo más cercano que tenía, su propia camisa.El lobby del bloque como siempre estaba la señora Hillary sonriente como que si el calor fuera algo retorico y la temperatura no existiera. Sentada en una  mecedora de madera hecho por su esposo, veía las personas y saludaba con regodeo e ofrecía agua a esas personas que sin importar nada salían a trotar en las mañanas.

-                    -  Pues buenos días mi señora ¿cómo se encuentra hoy?- decía Louis con cansancio y sofocado.

-Sra Hillary – Mire usted como se encuentra todo sudado, debería de alegrarse y activarse. 
Supongo que no ha encontrado trabajo; si no ya estuviera con otra clase de ropa

-louise- fijese que no ya igual creo que no era para mí. Deseaba que le hiciera unos mandados ¿no?

-Sr Hilary- Sí. Son para mi hijo Joseph pero también hay para otras personas, pero, me urge más la de mi hijo, necesito que lleves hasta la calle ludwith, a las 11:30 estara esperando frente a  la construcción, te dare para el taxi.

-louise- claro si poder llegar, pero, ¿y lo demás?

-Sra Hillary- ya lo demás dará tiempo en la tarde pero me urge que le lleves esto a mi hijo.

Le da una caja de 30x10 muy bien hermetizada  y 300 dolares  para que valla lo más rápido posible en un taxi y se quede con el resto pero, él tenía otra cosa en mente. Camino un poco hasta llegar al final de la avenida, vio la hora en uno de esos  semáforos con reloj.

-louise- 10:24… la calle ludwith… 11:30… tengo casi 1 hora para llegar… son casi 5 kilometros… el humano promedio camina a 4 km por hora… mmm pues tengo tiempo. Tal vez, Pudiera trotar un poco y así llegó con unos minutos de antelación. Quiero ver qué tanto puedo hacer.

10:26 ya con louise cruzando la calle y habiendo gastado sus primeros centavos por una botella grande de agua se va dirigiéndose poco a poco y sin apresurarse. Las calles  tienen un aire inmenso a contaminación y mal olor que solo el calor puede sacar de una ciudad. De nuevo otro día sin desayunar, típica situación que saca factura al cuerpo cuando la situación amerita un esfuerzo físico.
Imaginar, esa cosilla que tenemos cada uno y que al parecer tiene mente propia ya que, inconscientemente nos da algún tipo de recuerdo aleatorio o un par de situaciones que solo pueden suceder en nuestra mente.

 Louis se detiene en una panadería hogareña  con un  olor  reconfortante y el panorama muy pintoresco, pan recién salido del horno, algunos dulces y panes rellenos.
Sin vacilar ni meditar entra por la puerta de cristal mientras la campanilla de la puerta hace un ruido inexplicablemente molesto. Se próxima y pide una que otra cosilla solo para comer rápido eh irse pero, nota algo  en el vendedor, estaba tenso, algo no andaba bien, había un aire de pesadez  y es cuando el pensamiento se rebosa de ideas que no van al caso hasta que hay una que está en concordancia  con los sentidos.

Louise observa al vendedor a sabiendas de lo que ocurría y haciendo un gesto con la cabeza para dar a entender que estaba al tanto de lo que ocurría. Pasan 3 minutos viendo fijamente el vendedor. Se abre  la puerta que interna de la panadería. Donde conecta con la casa.

-¡AL SUELO! ¡TODOS AL SUELO!- gritaba un ladrón que vigilaba la zona  de despacho para que nadie se moviera.

3 personas salen de adentro con bolsos llenos, armados y quitándole las pertenencias a las personas que recién habían llegado. Louise aprovecha y esconde el paquete debajo del mostrador que afortunadamente tenía la altura perfecta para esconderlo, se podía escuchar las leves conversaciones que tenían, sobre  que tenían que darse prisa y tenían que irse y asi Los asaltantes en su desesperación no se captaron de dicho paquete, y solo se dedicaron a quitarles las pertenencias a los pocos que llegaron, junto a eso, los 300 dólares de louise.

Los asaltantes salen del local como si no hubiera mañana, las personas estaban empezando a levantarse y louise seguía en el piso con un mal presentimiento, es inexplicable cuando el instinto de dice que algo no está bien,  algo sucedió. Algo aun no seguía bien. Y  louise solo hizo lo primero que se le paso por la mente.

Louise -¡AL SUELO! ¡NO SE LEVANTEN!

Justo unas cuantas personas se dejaron caer por el miedo inminente de esas palabras, pero, un par no reacciono a tiempo. Disparos se oyen desde fuera. Las balas de calibre 9mm  entran por el cristal, tal vez una docena tal vez media, irrumpiendo en el local rápidamente como la muerte misma llevándose las almas de los infortunados que escuchan las ruedas de un auto derrapar con la aceleración, como el gutural de una bestia , como el ultimo sonido desgarrador que escucharían.

2 personas heridas, 1 de gravedad. Nadie sabe qué hacer por el momento hasta que hay 3 personas  entre los que están en el suelo, todos jóvenes  tal vez 14 o 16 años, se ponen de pie y empiezan rápidamente a actuar mientras todos están aún en shock.

-¡por favor necesitamos toallas! Necesitamos algo con que hacerle presión a este hombre. ¡DEREK! ¡Revisa al otro herido por favor!- decía una joven decidida. Louise empieza  junto con otros a buscar lo que necesitan. Los jóvenes  empiezan a analizar la situación.

- ¡Josh! ¡Este hombre tiene solo una herida en el brazo, la bala salió , no hay problemas mayores!- decía Derek con rapidez mientras el dueño del local le daba unas sábanas para vendarlo.

- ¡JENY! ¡No podemos  hacer mucho! ¡Llama la ambulancia! ¡ este hombre tiene una herida en el pulmón y otro muy cerca del corazón , todavía respira y el corazón aun late pero hay que llamar a una ambulancia rápido! .- decía josh mientras los 3 hacian lo posible para ayudar al pobre hombre.

Pasan 5 minutos, 5 minutos tan largos  y solo viendo como estos jóvenes hacían lo que ellos creían correcto.  Llegan paramédicos en su ambulancia mientras todos se preguntan cómo estará el hombre, llegan oficiales de policía  y empiezan a tomar declaraciones del caso. Louise escucha como todos hablan de lo que sucedió y su experiencia con la policía hasta que un oficial se dirigió a él.

-          - Bueno señor soy Clark  solo me gustaría tomar su declaración a ver dígame su nombre y su versión de los hechos.- decía el oficial de policía con su libreta en la mano y con mucha simpatía ante el caso.

- bueno me llamo louise gallagher. Yo solo entre y el cajero me dio a entender lo que sucedía y solo me quede quieto a esperar q pasara lo que pasara, salieron estos hombres. Gritándonos que nos tumbemos en el suelo Y uno de los que estaba entre nosotros estaba implicado. Y robo a la q recién entraban. Salieron y empezaron a pegar tiros. Tengo un paquete escondido debajo la repisa y me gustaría recuperar eso.

-no hay problema señor solo déjeme acompañarlo adentro.- decía el oficial mientras posaba su mano en el hombro de louise mientras le hacía una seña con la cabeza para que empezara a caminar.
Se dirigían los 2 hacia el paquete y pasaron cerca de los jóvenes que daban sus testimonios y louise caminaba más lento solo para poder escuchar lo que decían.

-          Hicimos lo que hicimos porque somos boyscout, nos enseñaron que en momentos así no hay que pensar, solo hay que actuar, en 1 segundo se pierde una vida  y en 1 segundo puede salvarse.
Louise se sorprendió mucho de esta respuesta, tanto que pudo hasta sonreír un poco por la impresión que 3 jóvenes muchos menores que él, solo con primeros auxilios pudieron salvar la vida de un hombre herido de gravedad.

Tomando su paquete debajo del mostrador, se levanta y ve la hora, 11:15 minutos  Se voltea y  de lanza una pregunta al oficial de policía.

-          ¿Puede llevarme hasta la construcción de la calle ludwith?  Tengo que llevar este paquete y me quedan 15 minutos para entregarlo, Claro, si no sería mucha molestia para usted.- decía louise mirando la caja con algo de sentimiento no por el hecho de estar metido en una situación así, más bien por el hecho de defraudar a la señora Hillary .

-          Claro no hay ningún problema igual yo ya eh terminado aquí, mis compañeros harán lo que falta y voy de paso hasta la comisaria, pasar por ahí no me quitara más que un par de minutos.- respondió el oficial con plena amabilidad señalándole la puerta y el automóvil para que louise se subiera.


Ambos en el automóvil, no hubo ninguna conversación. Se escuchaba la rabio de la policía donde se oía  una situación peculiar de 4 drogadictos que estrellaron su coche contra el banco central en un intento de asaltarlo. Dispararon a los oficiales y estos los suprimieron en respuesta al fuego, 1murio, 1 logro escapar y los otros 2 estaban heridos  y en proceso de arresto.

-          - Drogas… a veces me pregunto que pasara en la mente de un drogadicto… ¿será tanta la necesidad que tienen sobre lo que sea que tomen?  ¿O simplemente no piensan en nada?- murmuraba el oficial en un momento filosófico que tienen algunos cuando la mente esta en paz consigo misma.
Ya estando en la calle ludwith, louise nuevamente le va hora; 11:26 minutos , le da las gracias al oficial por su amabilidad , cierra la puerta , cruza la calle hasta la construcción y justamente , sale alguien. Polvo hasta en el pelo aunque llevara casco, louise se preguntaba porque si él era el ingeniero mas no el obrero.

-       -  Eh ¿tú eres Joseph?

-        -  Pues sí, si lo soy ¿qué necesitabas?

-         - Me llamo louise vengo de parte de la señora Hillary y me pidió que te entregara esto. – Louis le mostro el paquete que tenía que entregarle  y se lo dio en sus manos con sumo cuidado.

-        -  Jajajajaja.. mi madre siempre fue una persona muy atenta con nosotros. Ella sabría que no tendría tiempo de irme a comer y bañarme antes de volver a entrar a trabajar.- Joseph abre el paquete mostrando ser una vianda con comida muy resuelta al más puro estilo materno.

-         - Muchas gracias chico que dios te lo page si es que mi madre no lo ah echo, cosa que dudo mucho que no lo haya hecho, pero sabes, toma aquí.

Joseph  le entrega a louise unos 50 dólares, solo porque sí. Louise  ve como Joseph se regresa a la construcción sin despedirse y riéndose como si fuera un niño por la comida de su madre.  No queda más que devolverse. Louise se da la vuelta ve a la calle unos segundos, se detiene un automóvil frente a él.

-          -Buenas ¿señor quiere un taxi?- decía el chofer bajando un poco el cuerpo para poder ver a louise, Louise en cambio ve el billete de 50 dólares y solo se digna a preguntar.

-        -  ¿Cuánto es hasta la avenida higtsen?

-         - Pues son unos 10 dólares señor- Decía el chofer mientras veía el taxímetro  y con la mano puesta solo para activarlo de ser necesario.

-         - Bueno lléveme por favor.

Mientras se subía Louise recordaba todo eso que había vivido en tan poco tiempo. ¿Habrá sido real? O solo fue algún tipo de alucinación colectiva… ¿todo esto lo viví solo por entregar una vianda de comida? Música latina se escuchaba en la radio,  ese típico momento en cuando nada está en concordancia con lo que sientes. 5 minutos de paseo  y llegan al frente del bloque de apartamentos y como siempre, la señora Hillary tan reluciente y lucida, con una jarra de limonada y algunas galletas junto a unas amigas de antaño.

Louise sube los escalones principales y dice.

-oiga pues muy buenas tardes jaja como están estas damiselas – lo decía mientras agarraba un par de galletas y las comía mientras observaba a las señoras ya mayores sonrojarse y reírse.

- jaja tu siempre hijo mío, ¿pudiste entregar el paquete? 

- pues si mi señora y su hijo es un encanto de persona -( a pesar de  que no se despidió).

- bueno joven suba y descanse porque los otros mandados que quería que hicieras pues vinieron a mí y así es mejor. Cuando quieras bajas y quedas un rato con nosotras.

-jajaja me gustaría pero tal vez duerma un rato, anoche no dormi muy bien señora.

- está bien ve, pero las galletas están muy buenas y no esperaran por ti.- dijo la señora Hillary con un poco de amargura pero sin dejar la simpatía de lado.

-en ese caso- dijo louise mientras agarraba unas cuantas galletas se daba la vuelta y empezaba a subir las escaleras riéndose.

Asumir todo lo que paso en la mañana, para louise era algo muy difícil, entonces, ¿cómo podría el actuar como lo hizo?, simple. 1 minuto para fingir y el resto del dia para estar solo en su apartamento. A veces es el remedio más eficaz a los traumas y a veces es el peor veneno para los humanos.
Abre la puerta de su apartamento, entra y esta se cierra sola, ve todo tal y como lo dejo pero ya nada era igual al menos por ese día.  Se quita la ropa y de nuevo; se ducha para relajarse aunque esto no sirva de nada. La cama es más suave de lo normal, el cuarto es más frio, mas callado, como si el sonido se hubiera esfumado, como si los autos no quisieran pasar por la avenida. Louise ve su despertador,  12:00 pm, el dia no había terminado, pero, louise solo se dignó a darle algunos golpes al ventilador, cerrar sus ojos y sumirse a los sueños, como si nada hubiera  pasado.  Sin pensar nada más, sin esperar nada, pero, dentro de sí sabría  que  el despertador tenía razón en la mañana, solo en parte.





                                                                  

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bueno capitulo 2 algo corto pero se vienen mas, comenten cualquier cosa que les guste o disguste si es que alguien lee esta pequeña historia 


 By : Scratchet

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